Mi método crea un espacio de calma, relajación y creatividad a través de la improvisación. Con varios cuadernos adaptados a todos los niveles, permite desde principiantes hasta profesores de piano empezar a improvisar con tranquilidad. No es teoría ni reglas: es espacio para la creatividad, el error y el descubrimiento personal. También incluye exploración de blues, bossa nova y principios de jazz. Próximamente publicaré el libro para musicoterapeutas “Cuidarte para cuidarles”, porque he aprendido que si los terapeutas no estamos bien, es difícil ayudar a los demás. Este método está diseñado para que cualquiera pueda conectarse consigo mismo, encontrar momentos de respiro y crear desde el corazón. Parar, estar presente y crear: un lema para todos. Todo el mundo puede hacerlo… y ahí estoy yo para enseñarte. Tú también puedes.

Desde que empecé a dar clase de piano, he visto que la asignatura de piano complementario muchas veces se pierde en el océano: hay muchos planteamientos, pero poco enfoque claro. A los pianistas se nos obligó a impartir esta asignatura, pero casi nunca se ofrecía formación específica. Cada profesor ha tenido que ir elaborando su propia manera de enseñarla, y el resultado es que cada uno “sobrevive como puede”.
Este método pretende dar luz a esta asignatura. Cuando se enseña de manera correcta, el alumnado no se siente sobrecargado y el aprendizaje puede ser realmente significativo. Creo que el principal objetivo del piano complementario debería centrarse en la armonía. Los alumnos, al tener una base melódica, necesitan fortalecer sus conocimientos armónicos: aprender acordes, diferenciarlos, escuchar distintas bases y secuencias, y analizar sus propias obras. La clave es poder tocar esa base armónica para comprender, interpretar y conectar plenamente con su música.
Déjame avisarte cuando llegue el próximo libro.